SU HISTORIA

Foto: Gina Ruz
SU HISTORIA

Abuela, donde nació usted ¿En Rovira?

-Noo, yo soy del Sur del Tolima, yo soy Pijao! (Y sonríe, levanta el mentón con altivez, y hace una pausa). Yo nací en el campo, en una finca que se llamaba potrerillo, en una vereda del municipio de Coello...-Viví mucho tiempo en la finca con mis abuelos y mi madre-

-Y su padre abuela?-

Él era aristócrata, y vivía con su familia en la ciudad.

- ¿Y el estudio?-

-Estudié sólo primaria en una escuela de campo-.

-¿Y los hijos abuela?

-Como a los 22 tuve a María Mercy, luego a José, Dilia y Benjamín. ¿Y por qué me pregunta todo eso? venga a desayunar, deje ese computador.

-Ya voy. Una última pregunta abuela ¿Y el padre de ellos, de sus hijos, si le puedo preguntar?

-Nos separamos por polítíca. Venga a desayunar que se le enfría.

- ¿Por política?-

- Sí, y porque tenía una novia en Beltrán, un día vino José y me dijo que había una amiga de su papá y que él los había presentado como sobrinos, Y entonces yo pensé,( y se queda un momento mirando al vacío, deja la estufa y se sienta de nuevo)… me voy a tener que separar…-.

- Ah ya, ¿Y por qué por política abuela?

-Ah, porque la mamá no me quería porque yo era liberal y ellos conservadores... se le enfría el chocolate...

¿Y entonces se vino a Ambalema?

-Si, con Dilia de 2 años, José de 1 y Benjamín de brazos.

¿Y mi mamá?.
- ¿Mercy' se quedó con los abuelos en el campo-. Pero sólo un año... yo fui por ella después.

-¿Y entonces qué hizo abuela?

-Me vine con el Señor alcalde Alfonso Turín y su señora, a cuidarle los niños. Trabajé con ellos hasta que el renunció y se fue del pueblo.

-¿Y eso cuanto tiempo fue eso abuela?

-No me acuerdo, en ese tiempo los alcaldes eran nombrados por el gobierno. Venga a desayunar.

-¿Y después? Me levanto a poner los platos en la mesa.

-Después trabajé con el señor Ricardo Borrero y la Señora Tulia. Le cuidaba los niños, en la hacienda donde ellos vivían. Los niños me querían porque les enseñaba canciones y juegos. Tenían también dos perros, Laica y uno mechudo que no me acuerdo el nombre, ¡pero tenía nombre de presidente! (y se ríe). La Señora Tulia me regañó un día porque el perro le mordió la nalga a un trabajador que se entró a la casa sin pedir permiso. Ella decía que esas eran cosas mías.

-¿Y por qué abuela?

-Por que ellos tenían la costumbre de entrar sin permiso y mirar los cuartos si llamaban y nadie respondía, y una vez uno entró y yo miré a laica y le hice shhhh!, y ella se le fue detrás,¡pero no pensé que lo fuera a agarrar del pantalón! (risas).

-¡Entonces si era cosa suya!

-Si, pa´que aprendieran, después de eso se les quitó la maña!.
Los cerdos del patio de al lado también tenían la costumbre de pasarse para nuestro patio, y un día la señora Tulia me pregunta: qué es ese ruido?, y yo le dije, ah, esos son los cerdos de al lado. Pero porqué chillan así?, (risas) y miramos y ya llevaba el perro el cerdito por el pescuezo y lo puso del otro lado de la cerca!. -Esas son cosas suyas-, me dijo. (Risas).

-Y cuánto tiempo demoró allí?.

-Dos años y medio, me salí para poner el kinder. Cuando me había ido, un día llegaron los perros, Laica y el que tenía nombre de presidente, pero ahora no me acuerdo. Movieron la cabeza como saludándome y a uno de ellos se le salieron las lágrimas, yo les dije que se fueran ya para la casa.

-¿y que pasó?-
-A los dos días viene la Señora Tulia a preguntar que si los perros no habían venido.

-¿Se perdieron abuela?

-Se fueron de la casa, nunca más se volvió a saber de ellos ¿Y usted por qué me pregunta tanto?

-Para saber abuela. Para entender ¿Y el kinder?

- En el Kinder yo tenía 25 niños, y algunos del pueblo molestaban porque decían, mire, la que aprendió a leer con la Señora Tulia tiene kinder.

-Y usted que hacía?
-¡Pues no pararles bolas!. El examen al final de año de los niños era hacer muñecas de lana gruesa, y escribir los números que habían aprendido y ¡luego salieron diciendo que eso lo aprendí en la finca de Pajonales!. Venga lleve las tazas de chocolate a la mesa.

-¿Y el grupo de danza?

-Pues estando en eso decidimos hacer un grupo de danzas, por allá en el 74, y un grupo de gente decidió que podíamos representar a Ambalema en un concurso y fuimos.

-¿Y cuánto tiempo tuvo el Kinder?

-Tres años o tres años y medio. Ya no me acuerdo.

-¿Y luego fue el trabajo en la biblioteca?

-Si, en el 75, allá también algunos decían que tenían de bibliotecaria a alguien que había aprendido a leer donde doña Tulia.

-Y no era verdad.

-No, no era verdad, la Señora tulia cuando se enteró se molestó y me dijo que no les parara bolas, que siguiera con lo mío. También había quienes me conocían y conocían a mi familia, y me defendían, porque sabían que venía de buena familia, sólo que me había distanciado, porque mi tío quería casarme con uno que yo no quería…
Había quienes sabían también que a mi me gustaba mucho leer. Yo al principio leía hasta los recortes de periódico en los que Benjamín me traía envuelto el jabón, y así me enteraba de muchas cosas. Luego en la biblioteca leí todos los libros que pude…Y ya no me pregunte más.

Y le recordé que ella me había contado que trabajó diez años y medio en la biblioteca del pueblo. Me contó cómo unos muchachos tuvieron la idea, y le vinieron a pedir consejo a ella, y ella los mandó donde el padre Bejarano (mollete), y éste los manda donde el Alcalde de turno (chivo loco), quien les dice que lo ve difícil pero que le escriban a Colcultura, y en el pueblo les regalaron unos libros, unas sillas,  y así comenzó la biblioteca de Ambalema, y mucho después la abuela fue la bibliotecaria, y ella y ella seguía escribiendo a Colcultura, y un día mandaron unos libros al Banco, y el gerente le preguntó que si ella los había pedido y ella dijo que sí, y el gerente se enojó por qué no le había dicho, que a él su jefe de Bogotá le preguntó y el no sabía nada, que había quedado como zapato, pero ella le dijo:
-¿No ve que si le digo usted me dice que no lo haga?, sólo era una idea…-
Idea que llenó a la biblioteca que muchos libros de pintura, arte, poesía, medicina, enciclopedias, la historia de los indígenas de Colombia, y la gente aprendió mucho y la abuela también.
Mucha gente iba a la biblioteca a hablar con la abuela, y a escuchar sus consejos, pero no faltaba el que llegaba a invitar a la abuela a salir y tomar cerveza. Y ella decía que no, que le hacía daño
-¿y es que a usted le pagan con botones o qué?- le preguntaron un día.
-¿Por qué?
-Porque nunca puede comprar cerveza…

-Un día me enfermé de los ojos y me operaron, y como ya estaba vieja, me querían echar, pero pasaron dos alcaldes y nadie se decidía, hasta que llegó el alcalde Rondón y decidió pensionarme en vez de echarme.
–Que regalo abuela- le digo. Ella se queda en silencio y luego confiesa:
-Yo rezo por él todos los días y le pido a mi Dios y a la santísima virgen que lo proteja de todo mal y peligro.
– ¿Y él está vivo?

- Si, vive en Ibagué.

-¿Y el grupo de danza abuela?

-Lo tuve hasta el año pasado. (silencio).

-Pero no se ponga triste abuela, todo tiene su ciclo.

-Si todo tiene su ciclo…¿Ya terminó la entrevista? ¿Ahora sí va a desayunar?

-Más bien esperar a ver si alguien lo quiere seguir, los pueblos se merecen lo que tienen, así que esperemos que Ambalema se merezca continuar con la tradición.

-Pues a ver si alguien lo quiere seguir…