La abuela y yo seguimos escuchando canciones, canciones con un mensaje.
Le presenté la canción Pablo Pueblo, el padre Antonio, Pedro Navajas, Plástico,
Y mientras sonaban le repetía las letras, para que escuchara.
Y dijo que es cierto que Pablo Pueblo compra el billete de la lotería
Y se gasta unos pesos en unos tragos.
Y Se reía del muchacho plástico cara de yo no fui,
Y estuvo de acuerdo con que se ven las caras, pero nunca el corazón.
Cerraba los ojos y escuchaba, aunque a veces yo no estaba segura que estuviera despierta, hasta que el padre Antonio cayó ostia en mano sin saber por qué,
¡Ay Dios mío! Le escuché.
Y Andrés murió a su lado sin conocer a Pelé.
-Sin conocer a quién?.
-Pelé abuela, el jugador de fútbol. Y entonces se puso triste.Y pensé que fue demasiado.
Y se sintió mareada,
Como cuando vino Sandra y Paúl,
Como cuando habló con Carmen,
Como cuando estuvo mi tío Benjamín.
Y le digo que es la presión, o el colesterol
O el queso Gouda que minutos antes tomó con la aguapanela de la noche
-Quien sabe que le echan a ese queso para que no se dañe, me dijo.
Yo no había pensado en eso.
Pero si pienso que para ella es demasiado.
Y le di una agüita de limón y le dije que mañana le compro la alcachofa donde el señor Augusto, que ojalá abra, y que le va a tocar comenzar a tomar ajo para que le limpie la sangre
Le presenté la canción Pablo Pueblo, el padre Antonio, Pedro Navajas, Plástico,
Y mientras sonaban le repetía las letras, para que escuchara.
Y dijo que es cierto que Pablo Pueblo compra el billete de la lotería
Y se gasta unos pesos en unos tragos.
Y Se reía del muchacho plástico cara de yo no fui,
Y estuvo de acuerdo con que se ven las caras, pero nunca el corazón.
Cerraba los ojos y escuchaba, aunque a veces yo no estaba segura que estuviera despierta, hasta que el padre Antonio cayó ostia en mano sin saber por qué,
¡Ay Dios mío! Le escuché.
Y Andrés murió a su lado sin conocer a Pelé.
-Sin conocer a quién?.
-Pelé abuela, el jugador de fútbol. Y entonces se puso triste.Y pensé que fue demasiado.
Y se sintió mareada,
Como cuando vino Sandra y Paúl,
Como cuando habló con Carmen,
Como cuando estuvo mi tío Benjamín.
Y le digo que es la presión, o el colesterol
O el queso Gouda que minutos antes tomó con la aguapanela de la noche
-Quien sabe que le echan a ese queso para que no se dañe, me dijo.
Yo no había pensado en eso.
Pero si pienso que para ella es demasiado.
Y le di una agüita de limón y le dije que mañana le compro la alcachofa donde el señor Augusto, que ojalá abra, y que le va a tocar comenzar a tomar ajo para que le limpie la sangre
-Ah bueno, a mi me gusta el ajo-.
La abuela está cansada.Y por eso no dije nada cuando me enteré que ya no hay grupo de danza.
-¡Porque se ponen a tener novios en el grupo y eso está prohibido y ya se crecieron, y ya no escuchan!.
La abuela está cansada.
Hace unos años, la abuela soñó
que el mundo se estaba acabando,
Que los mortales nos hundíamos en fuego y lodo,
y la virgen, cargada por ángeles,
tomaba a sus fieles y los llevaba al cielo.
Mi abuela se agarró de su túnica,
pero la virgen la empujó,
le dijo que aún no era le tocaba a ella
que todavía le faltaba mucho por hacer en la tierra.
Yo sé que mi abuela no ha visitado la capilla Sixtina
ni conoce los frescos de Miguel Angel o Delacroix
pero yo si, y son como los sueños de la abuela:
hermosos, tristes, surreales, trágicos.
La abuela está cansada, pero no lo dice
Cierra los ojos y se marea,
Se le sube la presión de las emociones,
De las preocupaciones de otros,
De la vida de otros.
Ya no va a sentarse en la acera de la casa de la Sra Elsy.
El hueso roto de hace un año ya soldó, pero no su recuerdo.
Ahora se sienta en la silla rimax que le prestó su vecina,
Y mira hacia la calle, con la puerta medio abierta,
Y ve la gente pasar y saludar.
Las danzas ya no están,
Pero su familia sigue necesitándola, Ambalema la necesita y la busca.
-Qué hace? Se quedó dormida? Apague la luz-
-Ya se me paso el mareo. Pensé que se había quedado dormida. Ya acuéstese.
-Si abuela ya terminé.
-Ah bueno, que la virgen me la proteja-
-Amén abuela.
