UN POCO DE TEATRO

Foto: Gina Ruz.


-Le gustó?


-Si, me gustó mucho abuela.¿Y ustedes interpretaban estas poesías?

-Si, desde que comenzamos las danzas, hace como 35 años. Pero algunas poesías, algunos sainetes porque la gente se aburría, entonces las volví dramatización con varios muchachos y así si les gustaba. En esta fueron tres personajes: un narrador, el médico y el paciente Garrid.Había otra… “Quieres que hablemos, está bien empieza”


-Esa la he oído abuela!.

-Esa es A SOLAS, la interpretaron dos muchachos, se me ocurrió así: Un secretario de oficina que está en su trabajo y llega un mensajero y le deja un paquete. El lo abre y es una foto de una mujer. La mira un momento con dolor, luego se pone de pie, tira la foto a la mesa y dice:

¿Quieres que hablemos?
Está bien empieza
Habla a mi corazón como a otros días
¿Pero que dirías?
¿Que podrías decir a mi tristeza?

Todo es vano, ya murieron las rosas en el huerto
El campo verde lo secó el verano
Ya mi fe en tí como mi amor ha muerto
Amor arrepentido, ave que quiere regresar al nido.
A través de la escarcha y la neblina
Amor que vienes aterido y yerto
Ya todo todo encontrarás en ruinas.

¿A qué has venido, para qué viniste?
Nadie ha de responderte
Esta sola mi alma y esta triste
Inmensamente triste hasta la muerte
Todas las ilusiones que te amaron
Las que quisieron compartir tu suerte
Mucho tiempo a la sombra te esperaron
Y se fueron cansadas de no verte.

Cuando por vez primera en mis caminos te encontré
Reían en los campos la alegre primavera
Todo era luz, encanto, sonrisas y alegría,
Hoy paso a paso voy por la desierta vía
Nave sin rumbo entre revueltas olas
Pensando en las tristezas del ocaso
Y en las tristezas de las almas solas.

Partiste para innota lontananza
¿Recuerdas? Te imploraba mi esperanza
Pero ya mi esperanza no te nombra
¿Para qué ha de nombrarte?
Vacía está el ara y la historia ya se trunca
Ya para qué esperar que llegue el día
Ya para qué decirnos todavía.

Si una voz grita en nuestras almas¡Nunca!
Anhelos de otro amor casto y risueño
Ya nunca volverán,
Se van, se esconden, los llamas
Es inútil, no responden
Ya los cubre el sudario de los muertos.

Hace tiempo se fue la primavera
Quedo el invierno lúgubre y sombrío
Ave fue nuestro amor, ave viajera
Y las aves se van cuando hace frío.


-Abuela, se la sabe toda!

-Si, me la aprendí de un libro. Y me acuerdo de otra, pero no de la última estrofa

¡Déle!, -le dije-, y seguí escribiendo:


INGRATITUD

Complicaciones arduas del corazón humano
Misterios insondables de la naturaleza
La vida es un problema, la vida es un arcano
Y por el mundo agitan su vuelo soberano
Dos aves de rapiña: la muerte y la tristeza.

Olvido y desengaño
Desilusiones crueles
Incompasivas almas
Emponzoñados senos
Por todas partes odio
Por todas partes hielo
Y en cuyo fondo hay acíbar y veneno.

La ingratitud sin duda
Es el mayor pecado
De todos los pecados
Es una vieja escuálida
De faz torva y ceñuda
Que habita entre los pechos depravados.

Ayer en recodo del áspero camino
Ayer tirado y triste un pobre peregrino
Solícito y amable le di a beber mi vino
Le di mi franca mano, después mi corazón
Con ardoroso empeño calmé su sed ardiente.

Cubrí todas sus llagas de mísero gitano
Sequé con mi pañuelo su sudorosa frente
Como si se tratara de mi mejor hermano
Mas tarde los caprichos de la voluble suerte
Cambiaron mi camino en zarzas y dolor.

Caí sobre la senda cansado,mustio inerte
Como si las caricias de un hálito de muerte
Sobre mi ser pasaran con gélido sopor.

Aquel a quien mi mano compasiva,
Cubriole de beneficios, sirviole de sostén
Pasó por el sendero con actitud altiva
Cubierto de oropeles y de riquezas iba
Y al verme hizo una mueca de orgullo y de desdén.

Pasó tranquilo y firme sin recordar que un día
Talvez estuvo con hambre y sin abrigo,
Sin recordar que fui sol para su ocaso
Para sus labios fuente, para su sien regazo
Y para sus tristezas su más intimo amigo.

Yo todo lo perdono con actitud de acero
Apuro hasta las heces mi vaso de acritud,
Mas perdonar no puede mi corazón sincero
A ese monstruo horrible aterrador y fiero
Que habita entre los hombres llamado ingratitud.